Según la historia, el primer anti-friki fué Caín ya que preguntó a su hermano (Dharmismita acabado y que no paraba de rezar a Elsa Pataky) si era friki o no. Abel no tardó en morir de causas naturales.
Para qué circular con mi deportivo descapotable de 3 millones de euros, para qué sacar mi Harley del garaje, para qué si con mi último caprichito flipo más que la Pe con su Bafta.