viernes, 20 de marzo de 2009



El origen de los bumerangs podría venir de cuando algún aborigen australiano cercenó la horquilla de una acacia y le dió forma de una hoja plana para usarla como arma de caza. 

El indigena comenzó su adiestramiento en la destreza de lanzarlo tan pronto como empezó a caminar, y al llegar a hombre pasó de ser un madero como juguete a una arma mortal.

Hay tres tipos principales de bumerangs: el que regresa, el de caza, y el de guerra.
Los tres son curvos (en formas que comprenden desde una V de poco fondo hasta una U profunda) , pero los dos últimos no regresan.

El más grande y más temible es el bumerang de guerra. Este gigante, que puede medir hasta 152 centímetros de largo, se lanza con ambas manos, siendo capaz de mutilar cualquier cosa que encuentre a su paso.
El de caza es de tamaño mediano, con un radio de acción de unos 180 metros, y puede dañar seriamente aun canguro adulto.
Pero el tipo popular que regresa es estrictamente para entretenimiento. Puede ser de 45 a 91 cm de largo, con una extensión de 90 a 120 grados entre los brazos en forma de V.

El indígena australiano puede lanzar su bumerang en la forma más errante posible, pero siempre lo hace con precisión: puede lanzarlo como una hoja de sierra que se desprende de la máquina a una velocidad de avance que excede de 80 k.p.h., por más de 90 metros, para que acto seguido haga un rizo, se eleve a 45 metros en el aire, describa hasta cinco círculos, y finalmente caiga a sus pies; o puede hacer que el madero describa un gran número 8 en el espacio y que regrese dócilmente a sus manos; también puede obligarlo a que haga una picada y que se eleve nuevamente, con suficiente fuerza de giro para que regrese como si no hubiera habido interrupción.

Por tanto, el secreto de las acrobacias del bumerang radica en la forma de sus brazos. 
El borde delantero de cada brazo, al girar, es el borde delantero de la superficie aerodinámica, de manera que cada brazo, de por sí, contribuye a la sustentación.
Cuando lanzamos un bumerang a diversos ángulos, se producen diferentes patrones de vuelo.
Después de experimentar, podríamos variar el ángulo y la longitud de los brazos. Lo vital es la forma de las superficies aerodinámicas.

Aunque la técnica del lanzamiento no es difícil de aprender, es muy probable que rompamos en el intento uno o dos bumerangs antes de dominarla.
Tenemos que sostener el bumerang verticalmente, con la cara biselada hacia nosotros. No importa el ramal que sujetemos, encontraremos que el lanzamiento se facilita cuando el borde cóncavo está hacia adelante. Lo lanzaremos sobre el brazo, con el bumerang inclinado ligeramente hacia nuestra cara plana. Al final del lanzamiento, le daremos a la muñeca un movimiento rápido para hacer girar el bumerang. Esto se logra con paciencia.
Si queremos que no regreses lo tendremos que lanzar por el lado del brazo, con la parte curva hacia abajo, para que describa una gran gaza hacia fuera y a la derecha. Y para que gane altura, lo lanzaremos por el lado del brazo con la parte curva hacia arriba.

Por si acaso, al principio vaya a un lugar aislado y con nadie, y aprenda también a agacharse.

Fuente: Mi Mecánica Popular


Tags: bumerang, Sidney, regresa, caza, guerra, aerodinámica

Escrito por Desconocido @ 21:34  | Para regalar
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios