Pués si. Éste chaval se pone la camara ante él, pulsa el botoncillo para grabar, se pone en la vía del tren tumbado y espera a que pase un convoy. Y luego se levanta tan tranquilo pensando que ha hecho una gran azaña.
Podría habérsele atrapado un trozo de ropa y arrastrado dos kilómetros más allá.
Tags: gilipollas, vía, tren