Domingo, 15 de marzo de 2009

 

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.


Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino. Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, con un Stradivarius de 1713 tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó el teatro en Boston Symphony Hall , con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. Fué el 12 de enero de 2007.

La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo ?

Como hechar margaritas a los cerdos...

 

Tags: violin, metro, violinista, Joshua, Bell, Bach, Stradivarius

Escrito por jonyvigut @ 19:50  | Lo mas ...
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Comentarios
Escrito por Antonio
Viernes, 23 de julio de 2010 | 17:38

El problema es que la sociedad se cree suficientemente culta como para no fijarse en un músico que toca en la calle.

Escrito por Antonio
Viernes, 23 de julio de 2010 | 17:44

aquí pongo el vídeo por si no lo habéis visto y os interesa....

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=myq8upzJDJc&eurl=htt p://estaticosak1.tuenti.com/client_apps/video_player/3_player.57051.swf