Lunes, 06 de abril de 2009

Éste es un típico problema de atracción de una palabra que va errante por el firmamento de las palabras, sin rumbo fijo, hasta que por fin es atraída por una bien consolidada y con fuerza propia. Antes de llegar a esta ortografía, que alejó definitivamente la expresión de su origen, hasta dejarla irreconocible, se escribió "por huebos", y antes aún, se escribía incluso sin la h: "por uebos". A partir de aquí ya es más fácil retroceder hacia su origen.

Pero esta expresión con la que sin duda se regocijaban los estudiantes de hace unos siglos, que sí sabían bien lo que se decían, cayó en manos de ignorantes de buena fe que le aplicaron las debidas correcciones ortográficas y la instalaron en el lenguaje de máxima expresividad. Me adelanto a decir que a pesar de todo sigue siendo una expresión que conserva un cierto resabio de cultismo, porque aquellos que la consideran en exceso eufemística y delicada, prefieren decir "por cojones", lo que consideran más directo y expresivo, y por supuesto una traducción fiel de "por huevos". De todos modos tiene toda la pinta de ser, un caso igual que la introducción del adjetivo puto – puta ( "A la puta calle") obra del ingenio de los estudiantes cuando hablaban en latín.

Llegados al "por uebos" hemos de dar el salto al latín: se trata de la expresión "opus est", que significa "es necesario". Está formada por el sustantivo opus, óperis, que significa obra, trabajo, labor. Con la forma neutra opus indeclinable, que significa cosa necesaria, necesidad, lo que es menester, se construyen las expresiones opus est y opus sunt, que significan ser necesario, y la expresión opus habere, que significa tener necesidad. Esta es la forma literaria. Se usó muchísimo en el lenguaje hablado, por eso sufrió un constante desgaste.

Era el equivalente de nuestro "porque sí", esa explicación a la que se recurre cuando no se tienen o no se quieren dar explicaciones, que es muy a menudo. El caso es que el latín vulgar, desde siempre, incluso desde antes de la época clásica, redujo la expresión opus est a opust. Y es esta última la forma que a través de unos pocos e inevitables cambios fonéticos se transforma en uebos. En primer lugar, la t final cae sola, porque en español no se sostiene. El siguiente paso es la diptongación de la sílaba tónica, y nos queda uepus. Nos podemos imaginar a nuestros antepasados de hace mil años, cuando les preguntaban por qué hacían algo, contestando: "por uepus".

La sonorización de la p convirtiéndola en b es una tendencia constante (como la sonorización de ca, co, cu, en ga, go, gu; y la de t en d). Estamos ya en "uebus". Lo único que falta para acabar el recorrido es transformar la terminación "us" en "os": ésa fue la tendencia dominante en el castellano; en otras lenguas de la península persistió la terminación "us". Hemos hecho el recorrido completo del opus est, en forma coloquial opust, al uebos, que transformaremos en huevos. Sospecho que tienen este mismo origen los huevos que aparecen en las expresiones "ir de huevo", que significa ir elegante, de gala (como es necesario ir, como opus est) y "no por el huevo, sino por el fuero", con la que se indica que uno exige las cosas no porque las necesite, sino porque tiene derecho a ellas. De todos modos, la expresión ha salido reforzada en su mismo ámbito significativo a costa de afincarla finalmente en la sede de los juramentos.

Via:
El Almanaque


Tags: por, huevos, origen, latín, opus, uebus

Escrito por jonyvigut @ 13:54  | Curiosidad
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