Mi?rcoles, 24 de junio de 2009

Cada año, miles de pueblos de todo el país de Catalunya encienden sus hogueras de Sant Joan con el fuego de la Llama del Canigó, en el marco de un proceso bastante ritualizado que se inicia el fin de semana anterior a la noche de la verbena con un encuentro al pie del Canigó. 

La Flama del Canigó es el fuego con el que se encienden buena parte de las hogueras de la noche de Sant Joan de todo el país. La llama está encendida todo el año en la cocina del Museo de la Casa Pairal o Castellet de Perpinyà. Cada año, el 22 de junio el fuego sale del Castellet para encender una hoguera que se hace en la cima de la montaña del Canigó y desde allí se reparte por todas las tierras catalanas.



La idea nació en la Cataluña Norte, en el año 1955, de la mano de Francesc Pujades, un ciudadano de Artés de Tec (el VallespíGui?o que inspirado por el poema de Verdaguer "Canigó" tuvo la iniciativa de encender el primer fuego desde la cima del Canigó (2.784 metros).

La costumbre de encender las hogueras de Sant Joan con la llama del fuego que se encienden al Canigó se popularizó mucho en la Cataluña Norte, gracias a Tradicions y Costums y el Cercle de Joves de Perpinyà, dos entidades que promocionan la celebración.
El año 1966 la iniciativa atravesó, clandestinamente, la frontera entre el estado francés y el español y comenzó a extenderse por el Principado. Desde entonces se ha ido extendiendo a todos los territorios del país hasta el punto que hoy son pocas las ciudades y barrios que no encienden su hoguera con la Llama del Canigó.

Para que este rito sea posible, el fin de semana antes de Sant Joan cientos de personas venidas de todo el país se encuentran en el Refugio de Cortalets, al pie del Canigó.
Llegan sábado por la noche y acampan con tiendas alrededor del refugio. Al día siguiente, domingo por la mañana, cumplen el primer ritual de la Llama de Sant Joan: subir a la cima del Canigó y dejar los pequeños haces de leña que cada cual ha traído de su ciudad, villa, pueblo, barrio o huerto.
Las teies, ramas, antorchas o ramas están atados con una cinta que lleva el nombre del pueblo de donde provienen y algunos llevan dibujos hechos por niños y escritos dedicados a la fiesta. Todos los haces de leña se dejan apilados sobre la cruz que hay en la cima de esta montaña hasta el día 22 de junio. 

Este día, tres jóvenes excursionistas de la entidad organizadora de la jornada, el Cercle de Joves de Perpinyà, cogen el fuego que ha encendido en el Castellet de Perpinyà, lo ponen dentro de una urna que contiene una llama y suben hasta la cima del Canigó acompañados por varias personas, donde pasarán toda la noche velando para que la llama no se apague.
A medianoche, a las doce horas y un minuto del día 23, los primeros grupos salen de arriba la cima y comienzan a bajar para distribuir la Llama.
Durante toda la mañana del día 23 de junio cientos de personas venidas de diferentes lugares suben al Canigó para coger el fuego que llevarán a sus respectivos pueblos y con el que se encenderá la hoguera.

La Llama se reparte por los pueblos mediante una larga cadena de relevos, que van distribuyendo el fuego con todos los medios posible-a pie, en bicicleta, en coche e incluso a caballo-y es recibida en cada villa por las autoridades locales. Se calcula que con la Llama del Canigó se encienden unas 30.000 hogueras.

Traducido de Festes.org


Tags: flama, canigó, hogueras, San, juan, Catalunya

Escrito por jonyvigut @ 17:07  | Celebraciones
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